Rick en Panamá

Tuesday, July 25, 2006

VOCABULARIO PANAMEÑO I - "¡Eso es priti, musho!"

Con ciertos sonidos vagamente andaluces se topa uno en la tarea diaria de entender el habla panameña: por ejemplo, "musho". También: "Ajaá" suele reemplazar a "Sí", "No hay problema", "Bueno" o "Cómo no"...; las úes inglesas se convierten en "o": "Io estaba con mi picop" ("Yo estaba con mi 'picap'). Y "priti" quiere decir exactamente eso: pretty (gringo).
Por suerte, uno medio que ya entendió que el viaje promedio en taxi hasta el centro cuesta un "tólar 25", si el que viaja es una sola persona. Eso cuando te quieren llevar, los hijos de mil: uno debe agacharse y, en esa incómoda posición, tratar de convencerlos de que les conviene llevarte. Claro que cuando no quieren llevarte, la cosa se acorta: emiten menos que un monosílabo, y hacen un gesto que -a todas luces- quiere decir "Voy pa'iá, no pa'ese lado".
Pequeño masaje al ego: uno -que me salvó de terminar de perderme la tórrida mañana del primer sábado que estuve acá- me juró que "Arghentina ej mi equipo del Mundial". ¡Decí que no le dije la palabra mágica: Maradona!

Sunday, July 23, 2006

YA ESTOY EN PANAMÁ... ¿Y QUÉ CORNO HAGO ACÁ?

La pregunta me la hice a cada rato en estos mis primeros ocho días entre la tierra y el aire calientes de Panamá. Despúes de haber perdido mi vuelo original del 13 de julio (había leido mal la hora en la reserva, y no era a las 3 y media de la tarde como pensaba), llegué el 14 julio pasado a casi las 9 de la mañana de un día bien nublado.
¿Y cómo es esto? Es difícil contestar, porque todo me resulta -es obvio- raro. Pero el problema no es ese: Panamá es para mí un territorio humano y geográfico muy ajeno, donde la rutina no tiene ningún valor.
Intento describir: Panamá es un infierno tropical, con edificios enormes, gringos y negros por doquier, más embotellamientos, barrios pobres con hacinamiento y barullo de plena (especie de hip hop panameño), taxistas poco amables y Océano Pacífico -maloliente- con barcos cargados de contenedeores a la vista...

En lo interno, la verdad es que extraño horrores a la familia (a veces hasta físicamente duele...). Por suerte los veo en el chat por la camarita y con Skype puedo hablar 20 minutos a Buenos Aires a menos de 1,50 pesos. Sucedáneos que da la tecnología, por suerte existen.
En muchos momentos me quise volver, veré qué digo después. Aunque claro, con el "diario del lunes todos somos expertos en fútbol", ¿no?